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Bartolomé Esteban Murillo




Bartolomé Esteban Murillo


Bartolomé Esteban Murillo. El Joven Mendigo. (1650)

Bartolomé Esteban Murillo. Niños Jugandos. (1675).


Bartolomé Esteban Murillo. El Muchacho al Perro. (1650)


El Barroco


Bartolomé Esteban Murillo. El Pequeño Negociante de Frutas. (1670)  
 


Bartolomé Esteban Murillo. El Aseo. (1675)


Diego Velázquez. (1599 – 1660). El Aguador. (1623).

Este cuadro ilustra la importancia de los detalles en pintura para poder explicar una alegoría.
Peintre-analyse.com el 07.02.2015.

 



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Diego Velázquez. (1599 – 1660). El Aguador. (1623). 105 cm × 80 cm. Aceite sobre tela.
Este cuadro ilustra la importancia de los detalles en pintura para poder explicar una alegoría.
Peintre-analyse.com el 07.02.2015.

A la edad de 10 años Diego Velázquez entra en el taller de Francisco de Herrera el viejo en Sevilla. Luego hasta 1617 trabaja con Francisco Pacheco. Aunque a menudo considerado como un pintor sin envergadura y banal, Pacheco sabe expresar un realismo muy directo. El alumno sobrepasa rápidamente al amo y en 1617 Diego Velázquez es recibido amo. En 1618 casa a la muchacha de Pacheco y abre su taller en 1820. En Sevilla, el Aguador era un personaje útil de la vida diaria. En esta época por supuesto no hay agua corriente. Las escenas de clase sin connotaciones religiosas o mitológicas son raras en la obra de Velázquez, famosa sobre todo para sus retratos. El tratamiento de la luz a la manera del Caravage (1571 - 1610) permite al pintor oponer en su composición el cristal del vidrio a la piedra de la jarra al primer plan y también la piel lisa del joven muchacho y la cara arrugada del portador de agua, mucho más viejo. En el centro hay un adulto en tren de beber. Así como la tela es una sucesión de 3 retratos a 3 edades diferentes de la vida muchos comentaristas ven en la obra una alegoría de la vida y del tiempo que pasa. Veremos que la alegoría es muy avanzada y que se efectúa a varios niveles. Pero sobre todo la tela es construida sobre la gran diagonal descendente, las prendas de vestir del aguador se perforan y en lamentable estado, la paleta de los colores están constituidas sobre todo por tonos que van del dorado del anaranjado a la castaña. Son las características de las obras de otro pintor sévillan. Bartolomé Esteban Murillo (1618-1682). Técnicamente esta tela es la prueba de la influencia de Diego Velázquez sobre Murillo. Cuando 25 años más tarde Murillo se pone a pintar los niños de las calles de Sevilla es esta tela que lo inspira.
Excepto para una cosa, los niños de Murillo, miserables, en trapo, tienen siempre la sonrisa, aquí no. Los personajes son graves y melancólicos. 
Cuando el agua se pasa la vida se pasa también, el tiempo pasa y deja sus marcas, sobre las paredes de la jarra, sobre las prendas de vestir del aguador rasgadas y sobre su cara arrugada. En frente de la revelación de la imagen de su caducidad corporal el hombre no se ree. 

El punto de vista del espectador se sitúa entre las 2 caras del primer plan. 
La mirada puede o subir hacia la cara del aguador o descender hacia el vidrio de agua.

La cara del joven muchacho está sobre el punto natural de interés superior izquierdo. 
La Jarra y las manos de los personajes están sobre los puntos naturales de interés Inferiores.

La tela puede leerse a vario nivel. 
En cumbre las 3 edades de la vida. 1 el niño. 2 el adulto. 3 el anciano. 

A la izquierda, la pared lisa del cántaro devuelve a la transparencia del vidrio luego a la piel lisa del niño. A la derecha, los surcos sobre las paredes de la jarra son reanudados por los pliegues de las prendas de vestir y las arrugas de la cara. 

La tela esta construida sobre las 2 grandes diagonales que son descendentes. 
Una gran mayoría de las linéas directrices hunden hacia abajo. 
Las miradas del aguador y el joven muchacho caen hacia abajo y la mirada del espectador sigue la misma dirección. 
Una interpretación corriente declara que el vidrio de agua sería el corte del conocimiento que el viejo hombre tendería al joven muchacho. En ese caso vista la mina de los 2 personajes este conocimiento no es en absoluto divertido. 

Detalles : 

Se señala extremadamente la cara del aguador. Las arrugas del frente son numerosas, las arrugas de las mejillas y del cuello son profundo. 
Su cara es triste y grave. Si la tela es una alegoría ésta no es optimista. Como la mirada de los dos personajes desciende la clave de la alegoría se sitúa a la parte baja de la tela. 

Se corta completamente la mina del niño. La expresión de su cara deja aparecer mucha tristeza y gravedad. Casi se diría que va a llorar. 
El agua es símbolo de vida, no hay razón objetiva ser triste cuando se recibe agua y que se va a beber. Pero si el agua es también una alegoría de la sangre y las lágrimas que deben pasar, y es lo que se dice sobre la pared de la jarra, esta revelación causa una emoción negativa y una toma de conciencia del carácter implacable de la existencia y de todos los sufrimientos que pueden señalar una vida. 
Gotas de agua se pasan sobre los bordes del vidrio que devuelven a las gotas que se pasan sobre la pared de la jarra. 

La Jarra: Una alegoría de la condición humana. 

Gotas de agua se pasan sobre la pared de la jarra. Estas gotas constituyen una pérdida y devuelven a las otras gotas, más arriba, deslizando sobre el borde del vidrio. Mencionan las lágrimas que deberán pasar mejillas del hombre. Como Velázquez deja aparecer el rojo sobre la pared de la jarra, el mismo rojo que utiliza sobre las mejillas del niño las gotas simboliza también de la sangre. Sangre y lágrimas ahí se tiene una alegoría de la condición humana que explica la grave expresión y afligida, completamente melancólico y amargo de las caras del aguador y del joven muchacho. 

Luz : 

La tela se enciende abajo de la izquierda. Este tipo de alumbrado popularizado por el Caravage como si un proyector encendía la escena sobre el numerado tiende a dramatizar las obras que se encuentran situadas entre luz y pénombre. Lo que tiene poca importancia no es encendido.
Colores.

Armonía y contraste.

Armonía entre colores calientes.

Diego Velázquez. (1599 – 1660). Vieja Mujer que Hace freír huevos. 1618.

Diego Velázquez. (1599 – 1660). Almuerzo de Campesinos. 1622.

Diego Velázquez. (1599 – 1660). La Fragua de Vulcano. (1630, Museo del Prado, Madrid).