Análisis

Bartolomé Esteban Murillo

El Barroco

Rubens 

Las Escenas del Pueblo de Bartolomé Esteban Murillo 
(1618-1682). (Síntesis).

 


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El Muchacho al Perro. (1650)

Niños Jugandos. (1675)

El Pequeño Negociante de Frutas. (1670)

El Joven Mendigo. (1650)

Muchachos Comiendos Uvas y Melón. (1645)

El Aseo. (1675)

 

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Las Escenas del Pueblo de Bartolomé Esteban Murillo (1618-1682).

En 1545 la Iglesia Católica decide, en respuesta a la Reforma protestante, reunirse en Concilio. Es necesario acordarse que a partir de 1520 Martin Luther pide a un concilio para reformar la Iglesia y para regular las controversias de las cuales es la causa. El Concilio se reúne en Trento, una ciudad del norte de Italia, de 1545 a 1563. Reafirma con precisión los dogmas esenciales, recomienda a los artistas suscitar la misericordia y pide que las imágenes afecten los sentidos, sean comprensibles por todos y respeten los textos consagrados. El Concilio de Trento influencia todo el arte español del siglo XVII. Afectar los sentidos por la belleza, la gracia y el color y respetar los textos consagrados es relativamente simple para los artistas que poseen talento. Pero suscitar la misericordia es otro problema…
Pues Murillo utiliza a los niños. En los cuadros religiosos el Cristo y San Juan Bautista están representados en jóvenes pastores puros e inocentes. Estas telas afectan los sentidos pero el sentimiento que suscitan no es la misericordia exactamente. Para lograr este objetivo Murillo toma para modelos los niños de las calles de Sevilla. Una escena del pueblo representa una persona ocupada a una cosa diaria, a menudo banal. El artista utiliza los modelos, la representación de la acción y también la técnica para despertar la misericordia del espectador. Generalmente los personajes están representados de tres cuarto. Se colocan firmemente en las líneas de fuerza verticales. La acción se desarrolla generalmente sobre la parte baja de la obra entre 2 puntos naturales de intereses. El artista hace alternar las zonas claras y las zonas oscuras, los vacíos y los llenos, esto le permiten hacer resultar los detalles que desea. Generalmente las telas se construyen sobre la gran diagonal descendente que induce una idea de caída, de caducidad. 
Los pies de los niños están desnudos y sucios, las suelas perforadas, los objetos rotos. Los perros tienen hambre y piden a comer. Los niños son muy mal vestidos, las camisas y los pantalones tienen amplios agujeros, están en trapos pero con todo eso guardan siempre la sonrisa… Inspirar la misericordia no significa hacer llorar. Los niños de las calles de Murillo son pobres, pero felices de vivir. 
La luz procede siempre de la izquierda, a la manera de un proyector que enciende una escena de teatro, esto dramatiza un tanto la acción. Una luz más difusa volvería las escenas más ligeros. Por lo que se refiere a los colores se limita voluntariamente la paleta utilizada por el artista. Los colores son similares y cercanos. Indirectamente el pintor expresa así la indigencia y la pobreza de los niños. Una paleta más rica expresaría demasiado lujo y comodidad. En las escenas del pueblo Murillo utiliza sobre todo las analogías entre colores calientes. Para las telas religiosas la paleta es más amplia, los colores fríos aparecen y el contraste entre colores calientes y fríos, preferiblemente entre complementarios es muy frecuente.
Antes de el José de Ribera, (1591-1652), en el origen de la tradición realista en el arte español suscita la misericordia de una manera más brutal, su registro es más oscuro y trágico, representa a los martirios católicos como San Sebastián (1651) y escenas de torturas. El Patizambo (1642) muestra a un joven mendigo miserable e impedido que fija jovialmente al espectador. Diego Velazquez (1599-1660) pinta a los enanos y a los bufones del rey en posturas muy dignas como lo hace con los soberanos y el nobles de España. 
La manera de Murillo es mucha más sutil y estudiada.