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Bartolomé Esteban Murillo


Bartolomé Esteban Murillo


Bartolomé Esteban Murillo. El Joven Mendigo. (1650)

Bartolomé Esteban Murillo. Niños Jugandos. (1675).


Bartolomé Esteban Murillo. El Muchacho al Perro. (1650)


El Barroco


Bartolomé Esteban Murillo. El Pequeño Negociante de Frutas. (1670)  
 


Bartolomé Esteban Murillo. El Aseo. (1675)


Bartolomé Esteban Murillo. Muchachos Comiendos Uvas y Melón. (1645).
 


 


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Bartolomé Esteban Murillo. Muchachos Comiendos Uvas y Melón. (1645). 
Aparte la pintura religiosa cuya gran parte se realiza para Sevilla, Murillo es también sobre todo famoso para escenas que representan a las gentes corrientes. Es muy realista, de un realismo mover muy ya que estas imágenes tienen por objeto suscitar la misericordia como lo desea el Concilio de Trento (1545-1563) que, en respuesta a la Reforma protestante, reafirma con precisión los dogmas esenciales de la Iglesia Católica. Trento influencia el arte español del siglo XVII pidiendo que las imágenes afecten los sentidos, sean comprensibles por todos y respeten los textos consagrados. Murillo es un gran iluminador y transpone a menudo en sus cuadros, incluso religiosos, personajes observados en las calles de Sevilla, jóvenes mujeres o niños. Los dos muchachos son alegres y respiran la alegría de vivir un momento simple. Ningún detalle no esta olvidado hasta las peladuras sobre el suelo…

La línea del horizonte es baja. Los jóvenes muchachos están representados de cara. El centro geométrico de la tela se sitúa sobre el brazo del muchacho que tiene el melón.
El segundo plano es oscuro y los colores y la luz del primer plan resultan aún más. 
La tela se construye sobre la gran diagonal ascendente. Las principales lineas directrices son ascendentes.
Detalles :
El primer muchacho está probando uva, en su otra mano una loncha de melón debe seguir dentro de poco. Las miradas cómplices de los dos muchachos se cruzan. 
Sobre el suelo los restos de melón y uvas, una hoja de viña caída de la cesta. El pintor con un deseo de realismo muestra los pies sucios de los niños.
Este muchacho tiene la boca llena de melón pero sigue siendo listo para cortar otro tramo si necesario.
Luz : La escena es encendida por frente del lado izquierda.
Colores : Armonía entre colores calientes. Armonía y contraste.
El aplazamiento de los colores utilizados para elaborar la tela sobre el círculo cromático indica una armonía entre colores calientes. 
Telas Similar : 
Bartolomé Esteban Murillo. El Pequeño Negociante de Frutas. (1670). 
A Murillo le gusta pintar la gracia de la infancia y el espectáculo de la vida diaria andaluz. Estas escenas se desarrollan en las calles de Sevilla o en la campaña circundante, son de un realismo emocionante. La tecla ligera y precisa del pintor hace maravilla. Cada detalle es reproducido minuciosamente. La expresión de las caras está neta, la nina es seria y muy absorbida por la cuenta de su moneda, el joven negociante es mi atento mi divertido, parece bastante satisfecho. La escena parece desarrollarse a la entrada de la ciudad al borde de la carretera, o delante de un monumento cuya fachada se percibe al segundo plano. 

Bartolomé Esteban Murillo. El Joven Mendigo. (1650).
El joven mendigo es una de las primeras escenas de Murillo. Este tema popular tratado de una tecla gruesa y rica, el interés llevado a la luz, la gama coloreada y limitada hacen que esta obra se considera como capital por lo que se refiere al realismo en Sevilla. Suscitará la admiración de los pintores franceses Courbet, Manet y Cézanne al siglo XIX.
Bartolomé Esteban Murillo. El Aseo. (1675). 
El cuadro se titula púdicamente al Aseo pero en realidad esta abuela está despiojando el joven muchacho. Su gesto no deja ninguna duda sobre la naturaleza de su empleo. Al primer plano y al segundo plano dos naturalezas muertas encuadran la escena principal.